Peña Trevinca
Peña Trevinca
La historia de la estación de invierno de Peña Trevinca, en la“Sierra dó Eixe”, a caballo entre la provincia gallega de Ourense, y las Castellano Leonesas de León y Zamora, es el relato de una eterna promesa. En este rincón del noroeste español, están situadas las cumbres más elevadas de Galicia, “Pena Trevinca, 2.124″, “Picón, 2078″, “Pena Surbia”, 2095″, pudiendo acceder al mismo desde sus tres vertientes, la Gallega, fundamentalmente por la n-536 en Sobradelo de Valdeorras , acceso previo desde  la N-120 a su paso por O Barco de Valdeorras, desde la vertiente sur zamorana, carretera de Sanábria, y desde León por la L-126.

El esquí, la escalada, el montañismo tuvieron aquí una especial importancia. En el año 1945, el médico valdeorres, Gonzalo Gurriarán, es el encargado de crear el que sería el primer club de montañismo gallego. Interdisciplinar, pionero dónde los hubiera, Gonzalo Gurriarán fué un visionario que supo conectar con un deporte que, a falta de unas instalaciones, una organización asociativa o unas mínimas comunicaciones viarias, si contaba con un entorno óptimo para el desarrollo de una estación invernal, a diferencia de la cercana Estación de esquí de Manzaneda, la cual tenía  unas condiciones climatológicas mucho más desfavorables.

Primero los intereses políticos y empresariales, que apoyaban por su cercanía a la capital de la provicia, (Ourense), la potenciación de Cabeza Grande de Manzaneda, y después, la falta de una iniciativa conjunta, ayuntamientos de la zona, empresarios y emprendedores, dieron al traste con la iniciativa de este grupo de aficionados y amantes de los deportes de invierno, liderados por Gonzalo Gurriarán. El poder político en aquel entonces, no veía con buenos ojos que un área fundamentalmente dedicada a la extracción de wolframio, como era Peña Trevinca,  y más adelante dedicada a la transformación de la pizarra, extraída de las laderas de este macizo montañoso, pudiese truncarse con la construcción y promoción de un área recreativa de alta montaña, esto podría llevar a proteger ciertamente este paraje natural, y en consecuencia, dificultar, cuando no impedir, el desarrollo de la actividad minera.

De esta forma, un área natural, con unas condiciones innatas mucho más adecuadas para la práctica del esquí y todo tipo de actividades asociadas, fue condenada al olvido. Por el medio han quedado iniciativas de hosteleros y clubes como las delclub Trevinca O Barco, y el club Peña Trevinca, Montañeros de Galicia, escisiones de la entidad fundada originalmente por el Dr.Gurriarán, que han procurado a lo largo de los años, organizar actividades ,- clases de esquí, espeleología, montañismo, alpinismo-, financiándolos con sus própios medios.

Desde hace 3 ó 4 años, Ayuntamientos de la comarca, como el de A Veiga, han intentado reactivar las iniciativas para dotar de unas instalaciones y unos accesos en condiciones a Peña Trevinca. Por medio de fondos comunitarios FEDER, con la solicitud cursada por una mancomunidad de municipios de la zona, y el apoyo, ahora si, menos tibio de las instituciones políticas, locales, provinciales y autonómicas, se está articulando un plan estratégico para poner en valor, turística, social y deportivamente, esta eterna promesa

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